Hace ya tiempo que había visto esta receta en el blog Pimienta Rosa y decidido que la haría en cuanto tuviese oportunidad. El paso a paso de dicho blog (no os lo perdáis), buenísimo, me dejó con la sensación de que tenían que ser muy fáciles de hacer, cosa que jamás me habría imaginado. Es cierto. Una elaboración sencillísima para un resultado especialmente bueno, con una textura muy suave y esponjosa y un sabor muy rico ¡a pesar de que no llevan nada que los aromatice! Estoy convencida de que tiene que ser por la panela, da un sabor buenísimo a todo. Estupendos por sí solos como merienda o desayuno o como base para preparar ricos postres... La verdad es que como en todo... intolerancias aparte, después de haberlos probado hechos en casa ¿Quién querría volver a los comprados? ;P
(Para unas 26 unidades de buen tamaño)
- 3 huevos, claras y yemas separadas
- 100 gr de azúcar integral de caña (panela)
- 75 gr de harina blanca de espelta (eco)*
- Panela (para espolvorear por encima)
* NOTA para celíacos: Yo he utilizado espelta pero creo que se podría utilizar harina de arroz sin problema, ya que produce muy buenos resultados en las masas de bizcocho en general.
Precalentar el horno a 180º (yo he puesto calor inferior y superior con turbo).
En un bol montar las claras a punto de nieve. Cuando ya estén bastante firmes, añadir la mitad de la panela y continuar batiendo hasta integrarla totalmente.
En otro bol (más grande), batir las yemas con el resto del azúcar. Añadir un poco del merengue y mezclar con cuidado para evitar que baje. Una vez que tenemos una mezcla un poco más blanda, es el momento de incorporar el resto del merengue con la certeza de que las claras no perderán volumen (aún así, seguir haciéndolo con movimientos envolventes y suaves).
Agregar la harina, tamizada, y mezclar bien pero con cuidado.
Preparar la manga pastelera: Yo he utilizado una desechable con boquilla Wilton del 2A
| Imagen tomada de Internet |
pero se puede hacer simplemente cortando la punta de la manga para que quede de ese mismo grosor (1 cm de diámetro).
Meter la masa con cuidado en la manga (es blanda y pringa bastante si un@ se descuida) y formar los bizcochos (esta es la parte más divertida) sobre una bandeja de silicona (mi favorita) o una bandeja de horno cubierta de papel de hornear. Espolvorear con un poco de panela cada bizcocho y hornear durante 8-10 minutos (estad muy atent@s, ya que el punto dependerá del horno y se pueden pasar en un momento). Sacar cuando estén doraditos y esponjosos (los míos tienen un poco más de color por la panela).
Dejar enfriar sobre una rejilla pastelera...
... ¡Y a disfrutarlos! Las opciones son múltiples: con un café con leche (vegetal, claro) calentito, con un buen chocolate a la taza, o como base para postres (algunos irán apareciendo por el blog poco a poco)... ¡Campo abierto a la imaginación!




















