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¡BIENVENID@!

¡BIENVENID@!

En este blog encontrarás las recetas que he ido descubriendo, adaptando, reinventando o creando… sin trigo, sin levaduras ni lácteos. Lo que en principio parece una limitación, se puede convertir, con un poco de cariño, imaginación y ganas de experimentar cosas nuevas en un reto apasionante que permite descubrir ingredientes y sabores antes desconocidos y ensanchar los horizontes de nuestra cocina de forma saludable y sabrosa... haciéndonos sentir que el mejor restaurante está en nuestra propia casa.

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domingo, 1 de enero de 2012

Turrón de Chocolate (VG, SG)

Inauguro el año con otra receta navideña y mis mejores deseos para todos vosotros.


Estas Navidades estoy muy relajada culinariamente hablando. Curiosamente, en mi primera Navidad bloguera es cuando menos recetas específicas de este tiempo he hecho. 

Este turrón no pertenece a mi acervo personal, sino que es una nueva incorporación a la que le tenía muchas ganas. Desde que no tomo lácteos no había probado el turrón de chocolate. No es que me fuese a morir por ello, pero al ver cómo la Larpeira sin Gluten hacía su arroz hinchado pensé en hacerlo en casa y sortear así un obstáculo más -aunque poco importante, es cierto- en mis menús navideños. Un reto, vaya, los que tenéis dietas alternativas ya sabéis a qué me refiero.

Esta receta la he tomado de www.muchogusto.net, adaptándola a mis necesidades. Al utilizar sólo chocolate puro, el resultado es de un intenso sabor a cacao. Me ha gustado mucho, así que será una receta a la que volveré en futuras Navidades, aunque quizás reduciendo un poco la cantidad de arroz hinchado.

¡Que lo disfrutéis!




INGREDIENTES:
- 300 gr de chocolate puro (70% cacao)
- 25 gr de arroz inflado* 
- 12 almendras
- 15 avellanas

* Los celíacos podéis buscar una marca SG o prepararlo en casa (La Larpeira sin Gluten nos explicaba hace tiempo el proceso detalladamente).

PREPARACIÓN:

Antes de empezar, vamos a preparar el molde para el turrón. Valdría un molde de Pyrex del tamaño de una tableta (el de tipo "cake", por ejemplo), un tetra brik vacío cortado longitudinalmente por la mitad hasta tener la altura necesaria o, la opción menos ecológica, me temo, un molde de aluminio desechable. Para facilitar el desmoldado, se pueden recubrir con film plástico transparente, alisándolo y adhiriéndolo bien al molde para que no os queden arruguinas como en el mío ;).

El siguiente paso consiste en trocear el chocolate y fundirlo al Baño María, removiendo para que se funda todo por igual  y nos quede una crema muy lisa y aterciopelada. Para hacerlo, a mí me gusta utilizar la especie de bol con asa que venden en Ikea para preparaciones al Baño María, es muy práctico y se consigue un resultado estupendo.

Vertemos un poco de chocolate en el fondo del molde, hasta cubrir toda la superficie, lo meneamos un poco para que quede repartido de forma uniforme y lo metemos en el congelador un ratito para que se solidifique un poco. Con esto conseguiremos que la capa superior del turrón quede lisa y bonita.

Mientras tanto, ponemos en un robot de cocina las almendras y las avellanas y las trituramos bien. Las incorporamos al chocolate fundido aún caliente y, finalmente, agregamos el arroz inflado, revolviendo para integrar todo.

Sacamos nuestro molde del congelador y vertemos esta nueva mezcla en él, distribuyéndolo homogéneamente y aplastando un poco para que no queden burbujas de aire. Metemos en la nevera durante una hora, más o menos, y ¡ya estará listo para comer!



Desmoldar y servir decorado al gusto.


¿Quién ha dicho que los que no tomamos lácteos no podemos comer un rico turrón de chocolate al más puro estilo tradicional? ;)



sábado, 24 de diciembre de 2011

Mazapanes (OV, SG)

Con esta receta, facilísima y muy agradecida, quiero desearos a todos los que os asoméis por este rincón en estas fechas una muy FELIZ NAVIDAD. 





Y con ella, también, participo en el CSC de este mes, organizado por Jiza, de En el Vergel del Edén, y dedicado a propuestas navideñas vegetarianas, al que llego por los pelos.
Si algo es típico de la gastronomía navideña en España son los turrones y mazapanes. Tengo que confesaros que desde que empecé a hacerlos en casa hace ya algunos años, no he vuelto a probar los comprados... Además, ahora que mis necesidades dietéticas me han obligado a mirar todas las etiquetas... con más razón aún. Ni se sabe la cantidad de aditivos que llevan casi todos estos productos. 
Los mazapanes son sencillísimos de hacer y ni que decir tiene que están mucho más ricos que los industriales. La misma masa se puede utilizar como base para multitud de preparaciones, como el turrón de Cádiz, rollitos rellenos o la tradicional "Culebra". En esta ocasión he hecho unas sencillas figuritas porque no tenía mucho tiempo pero a lo largo de estas fiestas posiblemente iré haciendo más cosas.

Aunque en algunas recetas añaden patata cocida, a mí no me gusta hacerlo y utilizo sólo almendra, azúcar y huevo. Aromatizo la masa con ralladura de limón, con la cantidad que indico resulta deliciosamente obvia, pero si preferís que se note menos, reducidla o utilizad limón más maduro (cuanto más verde más aromático es).


INGREDIENTES: (Para unas 75 figuritas de distintas formas y tamaños)
- 500 gr de almendra molida
- 400 gr de azúcar integral de caña (panela)
- Clara de huevo (la necesaria para ligar la masa)
- 1 yema de huevo
- ralladura de 1/2 limón (o menos, según el gusto)


ELABORACIÓN:

Precalentar el horno en la función de gratinador a 220º.

Sobre una superficie de trabajo formar un volcán con la almendra. Añadir el azúcar y la ralladura de limón y mezclar bien con las manos para que todo quede distribuido de forma homogénea.

A continuación, hacer un hueco en el centro del volcán y agregar clara de huevo poco a poco hasta conseguir una masa homogénea y bien integrada que se pueda recoger en una bola y no se pegue a la superficie de trabajo.

Una vez conseguido este punto, coger trozos de masa, aplanar con el rodillo, dejando el grosor que queramos que tengan las figuritas, ya que no aumentan de tamaño en el horno (yo les pongo aproximadamente 1 cm). Para darles la forma yo utilizo los moldes de galletas más pequeños que tengo. Ir colocando en una bandeja de horno sobre papel de hornear o sobre una bandeja de silicona (mis favoritas para esto).

Barnizar las figuritas con yema batida (o mezclada con algo de clara y batida) y hornear unos minutos hasta que la superficie tenga un bonito color dorado. Atención, no os despistéis, están listas en un momento, no queremos galletas crujientes, sino mazapanes tostaditos por arriba pero blanditos.


Una vez listos, sacar del horno pero dejar reposar un rato en la bandeja para que enfríen un poco, ya que según salen del horno están todavía blandos por debajo y se pueden romper. Al ir enfriando, endurecen un poco y se manejan mejor.


¡Que disfrutéis de la Navidad en todas sus facetas!


NOTA: Se me olvidaba comentar que si queréis una textura más similar a la tradicional, tenéis que utilizar azúcar glas, yo es que soy una forofa de la panela y la prefiero por sabor y cualidades aunque la textura varíe un poco (resulta más gruesa). Otra opción más saludable que el azúcar glas puede ser pulverizar azúcar integral blanca :)

martes, 19 de abril de 2011

Maragatos de Ramos (Asturias) (V, SG)


Con esta receta, elaborada sin gluten, sin levaduras ni lácteos, participo en el evento culinario HEMC#53.

hemc 53 - dulces de semana santaCuando Mari Luz, de Hoy no sé qué cocinar, planteó como reto HEMC para este mes dulces de Semana Santa de cada zona, me propuse participar con algo que a mí me fuese realmente significativo, algo que asociase exclusivamente con estas fiestas. Y me costó encontrarlo. Dulces de Semana Santa hay muchos, pero algunos son comunes a otras zonas o se han popularizado tanto que se comen en cualquier época del año. Finalmente di con lo que buscaba… ¡Maragatos de Ramos! Esos sí que son sólo de Semana Santa y creo que son algo bastante específico de esta zona.

Los maragatos son unos muñecos de masa de galleta de consistencia muy dura que los niños cuelgan, tradicionalmente, de los ramos de laurel (u olivo) el Domingo de Ramos. Así decorados, se llevan a la misa de Ramos y después de ésta, una vez bendecidos, se comen junto con las rosquillas, que también es tradición colgar. Cuando yo era pequeña, los niños solían rivalizar para ver quién llevaba el ramo más grande y se comían los maragatos y rosquillas unos a otros, con lo cual a la hora de llegar a la iglesia la decoración arbórea podía haber quedado ya significativamente mermada. Hoy en día, se continúa con esta tradición y las confiterías locales confeccionan y venden rosquillas y maragatos el Domingo de Ramos.

Maragato tradicional de confitería
Ya os he puesto en situación, pero tengo que decir que aunque estaba muy satisfecha con mi idea dulce, me quedaba la segunda parte… encontrar la receta. Y no es fácil. Los maragatos no son un producto de repostería casera cuya receta se hereda de generación en generación, se hacen exclusivamente en las confiterías para esta fecha. Y la receta no constaba tampoco ni en ninguno de mis libros de cocina asturiana… ¡ni en Internet! Ni siquiera pude encontrar referencia alguna a ellos. Así que decidí hacer un pequeño trabajo de campo e investigar… me fui a una confitería, donde descubrí que tenían dos versiones de maragato: la de colgar, con el agujerito para el hilo y hecho con la masa tradicional (que por cierto, el recuerdo que tengo de mi infancia es que  buena, lo que se dice buena, no estaba; era muy dura, para que aguantase nuestros trasteos, supongo, y más bien insípida) y una segunda versión que, al parecer, está de vicio y ha sido ideada sólo para comer. Esta última, me comentaron, está basada en la masa de pastas de mantequilla para el té. Vale… y entonces… ¿Qué? Mis maragatos no pueden incluir ni trigo, ni lácteos…

Después de dar muchas vueltas y descartar la idea de adaptar las pastas de mantequilla, decidí hacer una versión propia y libre de los maragatos. Para ello he recurrido a una receta que me “salió” un día por despiste mientras planeaba hacer otra cosa diferente y cuyo resultado fue tan bueno que decidí tomar buena nota del “despiste” para poder repetirlo a voluntad. El resultado no puede ser mejor: una vez frías, las galletas son lo suficientemente duras como para colgar del ramo, pero además… ¡están buenísimas! De hecho, como vais a observar en la explicación de la receta, entre la fase de horneado y la de decoración… desaparecieron misteriosamente unos cuantos maragatos…

Maragatos de Ramos, versionados
Tengo que decir que me lo he pasado pipa desde el principio de esta aventura de Semana Santa… pasando por la elaboración y decoración de los maragatos… y culminando con la degustación… ;) Esto de los retos está estupendo.


INGREDIENTES: (Para unos 14 maragatos)

Para las galletas:

-          250 gr de almendra molida
-          200 gr de azúcar (yo he utilizado “mascobado”)
-          Ralladura de ½ limón
-          1 clara de huevo
-          1 yema

Para la glasa:

-          1 clara de huevo
-          Entre 200 y 250 gr de azúcar glas (aproximadamente)

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 170º con calor por la parte superior e inferior.

Mezclar primero en un bol la almendra con el azúcar y la ralladura hasta que quede todo bien integrado.


Volcar la mezcla sobre la superficie de trabajo en forma de volcán y, haciendo un hueco en el centro, verter en él la clara, que se irá trabajando poco a poco con la almendra hasta que la masa ligue y se pueda manejar. El azúcar “mascobado” le dará un color oscuro a la masa; si utilizamos azúcar blanco, será dorado pálido.


A continuación, se espolvorea  la superficie de trabajo y el rodillo con harina de arroz y se aplana la masa (no se podrá estirar, ya que es una masa bastante frágil y se desmenuza con facilidad), dejándola de un grosor de 1 cm aproximadamente y, con un molde de cortar galletas en forma de hombrecillo, se van formando los maragatos y colocando en una bandeja de horno. Finalmente, se barnizan con la yema de huevo, que habremos removido previamente con un tenedor.

Hornear aproximadamente durante 13-14 minutos o hasta que tengan un bonito color dorado y se vean hechas. Es conveniente vigilar el punto de cocción porque en cuestión de un minuto se pueden pasar.

Dejar enfriar sobre una rejilla.


Cuando estén fríos los maragatos, los decoraremos. Para ello, preparamos la glasa. En un bol ponemos la clara y la montamos a punto de nieve con la batidora de varillas. Cuando ya esté lista, vamos agregando el azúcar glas a cucharadas y batiendo hasta terminar. La cantidad de azúcar que se necesita puede variar bastante dependiendo de factores como la cantidad de clara (según el tamaño del huevo) o la humedad ambiental. Hay que ir añadiéndola poco a poco a partir de los 200 gr hasta cogerle el punto necesario, que es cuando la glasa ya tiene cierta consistencia y tarda en caerse de las varillas. Yo hoy he tenido que utilizar casi los 250 gr pero no siempre es así.

Con una cuchara vamos metiendo la glasa en una manga pastelera con boquilla lisa y redonda muy fina. Yo simplemente he utilizado una manga de plástico desechable y le he cortado la puntita un poco según el grosor de línea que me interesaba. Le he puesto una pinza de clip en la parte superior para que me resultara más cómoda de manejar, he hecho alguna prueba sobre un plato y ¡allá me he puesto a decorar mis maragatos! No he coloreado la glasa porque soy intolerante a los colorantes y, además, como la masa es oscura, creo que le queda bien el blanco, pero con una masa más pálida podría hacerse. La verdad es que las líneas me han quedado un poco irregulares porque me costaba mantener el pulso con un trazo tan fino pero creo que han quedado graciosos.


Se deja secar la glasa… ¡¡Y listos para colgar del ramo… o zampárselos sin más preámbulos!!



NOTA: Estas galletas no se conservan bien en ambientes húmedos (como es el caso donde yo vivo), ni siquiera en cajas de lata, así que lo mejor es hornear y decorar pronto y comérselas en el día o en dos días… No os preocupéis, no hace falta mucho esfuerzo, os lo aseguro.