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¡BIENVENID@!

¡BIENVENID@!

En este blog encontrarás las recetas que he ido descubriendo, adaptando, reinventando o creando… sin trigo, sin levaduras ni lácteos. Lo que en principio parece una limitación, se puede convertir, con un poco de cariño, imaginación y ganas de experimentar cosas nuevas en un reto apasionante que permite descubrir ingredientes y sabores antes desconocidos y ensanchar los horizontes de nuestra cocina de forma saludable y sabrosa... haciéndonos sentir que el mejor restaurante está en nuestra propia casa.

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viernes, 30 de marzo de 2012

Ralladura de Naranja Express (VG, SG)


La entrada de hoy no es una receta, sino un pequeño truco para tener siempre a mano ralladura de naranja (o de otros cítricos: mandarina, limón, lima) de primerísima calidad para nuestra repostería. 

Aprovechando que aún está la naranja en temporada y que ya la puedo conseguir ecológica en mi zona, he decidido rentabilizarla al máximo y os recomiendo que hagáis lo mismo si tenéis ocasión. La naranja ecológica tiene un montón de virtudes: tiene un sabor increíble, muy dulce y sabroso y podemos utilizar su piel con plenas garantías, ya que no lleva pesticidas ni ceras, aparte de las virtudes que las características de su cultivo tienen para nuestra salud, como ocurre con todo lo ecológico. Si alguien tiene reparos por miedo al precio... yo las compro por 1€/kg. 

Este modo de preparar la ralladura se lo vi hace tiempo a Sonia de l'Exquisit, que a su vez se lo había visto a otra bloguera. Es una manera estupenda de tenerla lista para cualquier ocasión. Yo lo hago en horno en lugar de microondas y lo guardo en bote hermético.

Y con esta entrada me despido durante un tiempo. Aprovecho las vacaciones en el trabajo para tomarme un descanso y volver con energías renovadas. De todos modos, seguiré pendiente del blog y del correo de vez en cuando. 

Un abrazo muy fuerte a todos los que os pasáis por aquí y mis mejores deseos para que disfrutéis de estos días de descanso.

INGREDIENTES: 
- Naranjas ecológicas

ELABORACIÓN:

El primer paso consiste en lavar concienzudamente las naranjas que vayamos a utilizar, frotándolas bien bajo el grifo y cepillándolas para quitarles toda la suciedad, polvo, etc.



Luego se pelan con el pelapatatas de manera que podamos sacar la piel muy fina, sin la parte blanca que da sabor amargo. Vamos poniendo las pieles en un molde para horno y cuando tenemos todas, lo metemos un ratín en él, hasta que veamos que están un poco secas, pero vigilando para que no se pasen de punto ni se quemen (yo lo he hecho al hornear un bizcocho, así que la temperatura puede ser entre 160-180º). 

Una vez listas, se sacan y se dejan secar hasta el día siguiente. Entonces se pasan al accesorio  picador de la batidora (u otro robot similar) y se trituran. Cuesta bastante porque al estar secas se endurecen, pero es cuestión de hacerlo en repetidas ocasiones a lo largo del día hasta conseguir la textura adecuada.
Una vez lista, se pone en un tarro hermético y ya tenemos ralladura preparada para utilizar en cualquier momento. Se conserva estupendamente. La mía lleva como unas 3-4 semanas y está en perfectas condiciones y buenísima. Hoy la he utilizado en la masa de unos frixuelos (crepes) sencillos y tenían un sabor increíble, resultaron buenísimos ;)





sábado, 11 de junio de 2011

Bechamel Básica para Croquetas (VG, SG)

Esta receta nos servirá para hacer croquetas y otros platos que necesiten bechamel espesa para poder freír luego. En el caso de las croquetas, se puede hacer con más ingredientes para dar sabor y se mezclará al final del proceso con el relleno escogido pero aquí os doy sólo la bechamel base para poder aplicarla a más situaciones.


INGREDIENTES:

-          1 l. de leche de soja
-       100 gr de harina de arroz (integral ecológico) / ó 50 gr de harina de arroz y 50 gr de Maizena (o su equivalente ecológico)
-          Aceite de oliva (virgen extra)
-          Sal
-          Pimienta
-          Nuez moscada (mejor recién rallada)


ELABORACIÓN:

Cubrir la base de un cazo con aceite. Añadir la harina y remover bien durante un par de minutos para que pierda el sabor a crudo.

Ir añadiendo la leche de soja y removiendo con unas varillas de mano hasta que se vaya integrando en el conjunto sin que se hagan grumos. Se continúa haciendo esto hasta que la bechamel alcanza el punto deseado de espesor. No consiste en echar más harina para acabar antes, sino en mimarla revolviendo con paciencia.

Una vez conseguido el punto, se condimenta con sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto y se utiliza según la receta que escojamos. Se pasa a una fuente y se deja enfriar. Una vez fría se le da la forma (bolas, croquetas, etc), se rebozan en harina de arroz, huevo batido y pan rallado (sin trigo ni levaduras) y se fríen en abundante aceite caliente. Se dejan escurrir sobre papel absorbente antes de servir.


NOTA: Cuando aún no había dado con un pan adecuado a mis necesidades y, por tanto, tampoco disponía de pan rallado, hacía las croquetas rebozándolas en almendra molida. El resultado es muy bueno: el sabor resulta muy fino, por lo que no estropea el de la bechamel y forma una corteza muy similar a la del pan rallado pero más suave.

lunes, 23 de mayo de 2011

Pan Rallado sin Trigo ni Levaduras (VG)


Entre mis recuerdos de infancia se encuentra la elaboración del pan rallado. Antes (y de este “antes” del que hablo no hace tanto, no soy tan mayor) era costumbre, al menos en esta zona o en mi familia, dedicar a esta labor un ratín a la semana para aprovechar los restos de pan duro que iban quedando. Para ello en casa se utilizaba una máquina ex profeso, que ya había pertenecido a mi abuela y que aún debe de conservar mi madre, y mi hermano mayor y yo colaborábamos en la tarea haciendo girar la manivela…

Yo he recuperado esta tradición familiar recientemente, no ya por razones sentimentales y romanticismo (de lo que sería muy capaz), sino porque el único pan rallado que puedo consumir es el elaborado a partir de mi pan (o su versión de panificadora), sin trigo ni levaduras, pues todo el que he visto a la venta lleva levadura aunque no lleve gluten. Así que aunque con métodos algo menos artesanales que la máquina a manivela de mi abuela, yo también me dedico cada cierto tiempo a esta actividad.

Para hacer nuestro propio pan rallado, tenemos que ir guardando los trozos de pan que nos vayan quedando sueltos (normalmente, serán los del final de la hogaza, que ya estarán un poco más secos). Cuando tengamos suficiente (no esperéis mucho porque el pan casero es totalmente natural y si no, se enmohecerá y estropeará), lo desmenuzamos en trocitos pequeños y los tostamos en la bandeja del horno unos minutos, hasta que estén crujientes (¡cuidado, que no se quemen!).

A continuación, los pulverizamos en un robot de cocina, picadora, molinillo del café…, le dejamos enfriar del todo y lo guardamos en un bote hermético. Dura mucho tiempo en perfectas condiciones, es facilísimo de hacer y… ¡totalmente fiable!




Actualización (18/01/2012): 


Una opción muy práctica si no se suelen acumular muchos restos de pan consiste en ir guardándolos en el congelador en una bolsa. Así se conservan en perfecto estado hasta que tenemos suficiente cantidad. Entonces los dejamos descongelar y los tostamos como indico más arriba.


Por otro lado, si después de pasarlos por la picadora o robot el pan rallado no resulta muy fino, se muele en pequeñas cantidades en el molinillo de café y queda perfecto. 

miércoles, 27 de abril de 2011

Fumet de Pescado (SG)


Este es el fumet que utilizo siempre en mis platos de pescado por lo sencillo y práctico que es. Suelo preparar bastante cantidad y lo congelo en tuppers para luego poder utilizarlo en cualquier momento. 

Me temo que hoy no puedo aportaros foto, ya que no me acordé de hacerla. Para la próxima, intentaré estar pendiente y agregarla a esta entrada. De todos modos, para que no quede esto tan soso, de momento os dejo una con aire marinero que me ha cedido generosamente mi hermano.


INGREDIENTES:

-         2 l agua
-         1 cabeza y espinas de pescado blanco (yo suelo utilizar merluza o rape)
-         1 puerro
-         1 tomate, cortado a la mitad
-         1 cebolla
-         Perejil en rama (al gusto)
-         Sal
-         Pimienta negra entera (unos cuantos granos)

ELABORACIÓN:

Poner todos los ingredientes en una cazuela grande. Hervir a fuego lento durante unos 45 minutos o, si preferís, en olla rápida unos 5 minutos a partir del momento en que sale vapor de la válvula. Pasar por el chino, que se habrá cubierto con un paño fino de algodón con el fin de eliminar cualquier impureza y clarificar bien el caldo. Una vez hecho esto, estará listo para usar.


Receta tomada de un programa de TV de Karlos Arguiñano.