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| Coco Rallado, Agua de Coco y Leche de Coco |
Aquí estamos de nuevo, después de este parón vacacional en el blog con el que no contaba. No, no os había avisado porque pensaba seguir publicando en verano, tenía muchos proyectos pendientes y muchas ganas, y en los últimos meses apenas había podido dedicarle atención por el trabajo, pero lo cierto es que una planea pero luego la vida a veces nos lleva por otro camino.
Pero vamos al grano...
Una de las cosas que he estado haciendo últimamente es leche de coco. Los que me seguís sabéis que es la base de la nata montada que utilizo pero tenía una pega, la que hay en los súpers locales lleva bastantes aditivos y conservantes. La hay natural y ecológica pero yo no la consigo aquí y cuando -ocasionalmente- aparece alguna es carísima. En fin, que llevaba yo tiempo dándole vueltas a la historia cuando vi que los chicos de Dimensión Vegana explicaban cómo hacer leche de coco... y me animé.
Los que sois de países tropicales pensaréis que es una bobada pero los cocos, esos frutos deliciosos pero herméticamente peludos, intimidan a los no iniciados. Sí. Os lo prometo. De entrada, uno no sabe cómo enfrentarse a ellos. Por esa razón, antes de entrar en materia explico detalladamente cómo hacerlo, por si acaso alguien tiene las mismas dudas que tenía yo.
Y finalmente, antes de dejaros con la receta tengo que decir que me he quedado boquiabierta con lo que da de sí un simple coco: aparte de 1/2 litro de leche con su grasa (para hacer la nata), he obtenido unos 200 ml de agua de coco, y 70 gr de coco rallado. Un montón de materia prima para preparar muchas cosas ricas que irán apareciendo en el blog próximamente.
Y vosotr@s, ¿Qué cosas ricas preparáis con coco?
INGREDIENTES:
- 1 coco fresco
UTENSILIOS RECOMENDADOS:
- un destornillador de estrella bien limpio
- un martillo
PROCEDIMIENTO:
| Foto tomada de internet |
Lo primero que haremos será agujerear el coco para sacarle el agua. Para ello buscamos en una de las bases los tres "ojos" que tiene y palpamos para ver cuál está más blandito al tacto. Colocamos el destornillador sobre éste y golpeamos con el martillo hasta perforar el agujero. Buscamos otro "ojo" más o menos blandito y repetimos la operación. Entonces volcamos el coco sobre una jarra o vaso y dejamos que suelte toda el agua que tiene. La reservamos en la nevera, pues con ella podemos hacer muchas cosas ricas (publicaré una receta en breve).
| Foto tomada de internet |
A continuación toca abrir el coco. Para ello, con el coco en una mano (mejor que apoyado en la encimera) vamos dando golpes secos, no demasiado fuertes, en todo el perímetro del coco. Se trata de ir haciendo que se resquebraje él solito poco a poco, no de destrozarlo de un mazazo. Una vez que está todo el perímetro agrietado, ya sólo es cuestión de separar las dos partes.
El siguiente paso es quitarle la corteza dura (puede ser bastante fácil ya en este punto) y la pielecilla marrón que lo recubre por dentro. Esto se puede hacer de distintas maneras, pero una fácil y segura es colocar el coco en la bandeja del horno y dejarlo 30 minutos a 180º, vigilando para que no se vaya a dorar. Se saca, se deja enfriar un poco y se quita la corteza con las manos y la piel con un cuchillo afilado o, mejor, con el pelapatatas.
Y ahora ya tenemos la pulpa de coco lista para usar... cruda, en batidos, etc. Yo tenía interés en hacer leche de coco, ésta es la manera.
- La pulpa de un coco cortada en cubos
- 500 ml de agua filtrada, hirviendo
Se ponen el coco y el agua en la batidora de vaso y se procesan hasta que la pulpa resulte lo más fina posible.
Se pasa por el chino (o por un colador de tela o un paño muy limpio), apretando bien con el almírez para extraer todo el líquido...
Y ¡Ya está! La pulpa la reservamos para la siguiente receta y ahora disfrutamos de una deliciosa leche de coco fresca...
Al enfriar en la nevera, se va formando en la parte superior una capa de grasa. Si se deja toda la noche, se puede separar del agua y montar para hacer la nata montada de coco.












