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¡BIENVENID@!

¡BIENVENID@!

En este blog encontrarás las recetas que he ido descubriendo, adaptando, reinventando o creando… sin trigo, sin levaduras ni lácteos. Lo que en principio parece una limitación, se puede convertir, con un poco de cariño, imaginación y ganas de experimentar cosas nuevas en un reto apasionante que permite descubrir ingredientes y sabores antes desconocidos y ensanchar los horizontes de nuestra cocina de forma saludable y sabrosa... haciéndonos sentir que el mejor restaurante está en nuestra propia casa.

domingo, 10 de julio de 2011

Tarta de Santiago (OV, SG)



...Y sigo en clave gallega, que me encanta. Esta vez, con una tarta de Santiago. 

Tengo unas cuantas recetas de este tipo, algunas procedentes de libros de cocina, otras que me han dado buenos amigos gallegos, asegurándome que se trata de LA tarta de Santiago, la mejor, la definitiva. Sin embargo, ésta es, sin duda, mi favorita, aunque no la he descubierto en Galicia, sino que me la dio hace años... ¡una amiga salmantina!  Es cierto que otras recetas resultan muy buenas de sabor pero la razón por la que me quedo con ésta es que aúna varios aspectos que para mí son importantes: excelente sabor, textura muy agradable y composición dietéticamente más interesante que otras recetas del estilo, ya que lleva pocos huevos. Aún así, como todo dulce, no para todos los días y con moderación ;). Además, es facilísima y rapidísima de hacer. No da lugar a pensárselo dos veces.

El aspecto que presenta es un poco diferente del convencional, esto se debe a que he utilizado azúcar mascobado, que le da ese color morenito, una textura más húmeda y un sabor... un sabor para morirse de gusto. A diferencia de otras recetas, no lleva ningún aromatizante (canela, limón), pero veréis que no se echa de menos. Sin duda, este azúcar le da el toque especial que tiene. Con azúcar refinado no sería lo mismo. 

Animaos a probar. No deja indiferente a nadie. Por cierto, la he hecho hoy para el postre y me han dicho los invitados que en la entrada del blog tenía que decir que, además de estar muy buena, no resulta en absoluto empalagosa. Quizás sea una obviedad, porque los que me seguís sabéis que no me gusta la repostería muy dulce ;)



INGREDIENTES: (Para un molde bajo de 22 cm de diámetro ó 4-5 personas)
- 200 gr de almendra molida
- 200 gr de azúcar mascobado
- 3 huevos
- azúcar glas (para decorar)

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 200º, con calor inferior y superior.

Se ponen los huevos en un bol y se mezclan pero sin batir.

Aparte, se mezclan la almendra y el azúcar y se juntan con los huevos. Se mezcla todo bien a mano, sin batir, y se vierte en un molde bajo previamente engrasado. 

Hornear durante unos 20 minutos. Dejar enfriar y decorar con azúcar glas. Ya sabéis, lo tradicional es la cruz de Santiago pero también se puede dejar volar la imaginación y diseñar nuestras propias plantillas "ad hoc".

¡¡Que la disfrutéis tanto como nosotros!!



NOTA: Si queréis aseguraros de que no se os pegue y la podáis cortar con facilidad, podéis forrar el molde con unas 4 tiras de papel de horno, dejándolas unos 10 cm más largas que el diámetro del molde para que sobresalgan por encima de la tarta por ambos lados. Al final, cuando ya está la tarta fría, se pasa un cuchillo por el borde del molde y se tira con cuidado de ambos extremos de las tiras a la vez para desmoldar. 

El azúcar mascobado hace que la masa sea más pegajosa y húmeda que con azúcar refinado, de ahí que pueda resultar un poco más complicado desmoldar las primeras veces, pero en seguida se le coge el truco. 

Si queréis una plantilla de la cruz de Santiago, hay una estupenda para descargar en este blog, aparte de información exhaustiva sobre la Tarta de Santiago. 

jueves, 7 de julio de 2011

Empanada de Berberechos



Por si os han quedado ganas de poneros con las manos en la masa de inmediato, os dejo la receta del relleno para la empanada de berberechos. Es muy rica.


INGREDIENTES:


-  1 kilo de berberechos frescos*
-  2 cebollas pequeñas, cortadas en trozos pequeños
1 pimiento verde pequeño o ½ grande, cortado en trozos pequeños
- 2 dientes de ajo, muy picado
- 1 hoja de laurel
- Perejil fresco (al gusto)
- Aceite (de oliva, virgen extra)
- Azafrán
- Pimienta
- Sal
- Aceite
- ½  limón (su zumo)

* Si los usáis en conserva, con dos latas os llegará. Se escurren bien y no se utiliza zumo de limón. Salen muy bien, aunque lo ideal es que sean frescos.

ELABORACIÓN:

Lavar bien los berberechos bajo el grifo y ponerlos en una cazuela con un poco de agua y el laurel. Según se van abriendo, se les quitan las conchas, se reservan los berberechos y se rocían con el zumo de limón. Reservar también el agua de cocción, que se pasa por un chino cubierto con un paño de algodón para quitar todas las impurezas que pudieran quedar.

En una sartén con un poco de aceite se rehoga la cebolla, el pimiento y el ajo. Luego se añade el perejil picado, el azafrán disuelto en una cucharada del agua de cocción de los berberechos, y se salpimenta. Cuando ya está rehogado, se añaden los berberechos, bien escurridos, y se dan unas vueltas antes de apartarlo del fuego.



Se rellena la empanada con este preparado, se hornea según la receta de la masa… y ¡a disfrutar de todo su sabor!


Fuente: Esta receta ha sido tomada del libro "Cocina Gallega", de Alvaro Cunqueiro y Araceli Iglesias, Ed. Everest.

Masa de Maíz para Empanada (y Bollos "Preñaos") (OV)


¡Por fin vacaciones! Y sol… aunque a ratos, ¡SOL! Y con ambos, más oportunidades para disfrutar del aire libre, de la naturaleza, del descanso, para ponernos al día con todas esas cosas para las que apenas tenemos tiempo durante el año y que son las que dan sabor a la vida: la familia, los amigos, las lecturas, los paseos, los hobbies, los viajes, los planes…

Hoy os traigo una receta que nos encanta y que, aunque va muy bien en cualquier época, es estupenda para un día de campo o playa (o piscina) o una cena sabrosa al final del día. Empanada de masa de maíz.

Las empanadas de maíz son típicas de Galicia y resultan muy sabrosas. Este tipo de masa tiene mucha personalidad, con un sabor característico y delicioso que va muy bien con rellenos también de sabor intenso, como productos del mar (pulpo, berberechos, parrochas, etc) o, si os va lo carnívoro, para elaborar bollos “preñaos” (de chorizo). No la utilicéis para rellenos de sabores suaves… ¡dominaría totalmente al relleno!

Como bien sabemos tod@s l@s que trabajamos con harinas alternativas al trigo, las que no tienen gluten, como el maíz, resultan difíciles de manejar, se rompen con facilidad, no ligan bien, etc. Esta receta combina el maíz con la espelta para evitar ese efecto y el resultado es una masa muy sabrosa, de textura crujiente y delicada que se puede manejar con facilidad con el rodillo (aunque sigue siendo más frágil que con harinas de gluten, claro). Al llevar espelta no es apta para celíacos, pero seguramente vosotr@s podréis encontrar la manera de adaptarla sin utilizar este ingrediente. Sólo un aviso: cuando empecé a hacer empanadas de maíz probé varias recetas y las que llevaban sólo maíz resultaban bastante inmanejables (y fuertes de sabor para mi gusto).

INGREDIENTES: (Para un molde bajo de unos 22 cm)

-          200 gr de harina integral de espelta ecológica
-          125 gr de harina de maíz ecológica
-          125 gr aceite de oliva (virgen extra)
-          1 huevo
-          1 tacita (de café) de agua
-          1 cucharadita de sal

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 180º con calor inferior y superior.

En un bol se mezclan las harinas bien y se hace un hueco en el centro, en el que se pone el resto de los ingredientes. Se juntan y se pasan a una superficie enharinada para trabajar bien la masa, hasta que quede homogénea y lisa.

Como siempre ocurre con las masas, es difícil dar cantidades exactas, pues el comportamiento de las mismas depende de muchos factores (humedad ambiente, temperatura, tipo y calidad de las harinas, etc.). Lo mejor es ir viendo cómo va quedando la masa y agregar harina poco a poco si es necesario para que la masa quede en su punto, ni excesivamente seca (que se abre), ni demasiado grasienta o pegajosa por exceso de líquido. Con un poco de práctica, enseguida se le coge el tranquillo.

Una vez que la masa está lista (no necesita reposar, ya que no leva), utilizamos 2/3 de la misma para la base de la empanada y el tercio restante para la parte superior. Las estiramos con ayuda del rodillo sobre una superficie enharinada y colocamos la inferior en el molde, previamente engrasado. Cubrimos con el relleno escogido y colocamos la “tapa”, que habremos estirado de la misma manera.

Al utilizar harinas integrales no hace falta barnizar la empanada con huevo batido, ya que adquiere un bonito color dorado. Pinchamos toda la superficie con un tenedor para evitar que hinche durante la cocción y llevamos al horno durante unos 35 minutos (con turbo) o hasta que veamos que la superficie está dorada y la pasta crujiente y hecha. 




Fuente: La receta de esta masa ha sido adaptada del libro "Cocina Gallega", de Alvaro Cunqueiro y Araceli Iglesias, Ed. Everest.

lunes, 4 de julio de 2011

Pimientos del Piquillo Rellenos de Acelgas (OV, SG)



En casa nos gustan mucho los pimientos del Piquillo rellenos. Ya sé que lo típico es rellenarlos de carne, pescado, marisco… Pero ¿Habéis probado alguna vez con verduras? En un restaurante local hace ya tiempo probé unos con grelos y me gustaron mucho, así que tenía ganas de hacer algo similar en casa. No he podido encontrar grelos –no será la época, no sé, porque no los tengo muy controlados- y decidí probar con acelgas. El resultado fue estupendo.

INGREDIENTES: (Para 2-3 personas)

-       6 pimientos del Piquillo 
  (comprobar que estén bien enteros, si hay alguno roto, apartarlo y reservarlo para la salsa)
-       300-400 gr de acelgas de cultivo ecológico
-       Bechamel algo menos espesa que para croquetas

Para la salsa:

-  4 pimientos del Piquillo, cortados en trocinos pequeños
1 cebolleta
- 1 puerro
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de moka de pimentón dulce (sin gluten)
- 1 chorro de vino blanco
- 200 ml de nata líquida vegetal (soja, por ejemplo)*
- Aceite
- Sal
- Pimienta

* U okara mezclada con leche de soja hasta conseguir la misma cantidad y el punto de espesor de la nata líquida.  Esto es lo que he hecho yo en esta ocasión; otras veces he utilizado nata vegetal. Como podéis ver el resultado es estupendo. Realmente no hay diferencia.


ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 180º con calor inferior y superior.

Se lavan bien las acelgas y se separan las hojas de las pencas, reservando éstas últimas para otros platos. Se trocean las hojas sobre la tabla de cortar y se cuecen al vapor (ver distintas opciones para cocción al vapor aquí) justo hasta que estén tiernas.

Mientras tanto, se va preparando la bechamel, que ha de quedar algo menos espesa que para croquetas pero lo suficiente como para que no se salga de los pimientos cuando los rellenemos. Cuando las acelgas estén listas, se escurren bien, se vuelven a cortar en trocitos más pequeños y se mezclan con la bechamel. Se deja enfriar un rato.

Sobre la tabla de cortar se van colocando los pimientos y rellenando de la bechamel con acelgas con la ayuda de una cuchara. Se rebozan en harina de arroz y huevo y se van friendo, dejándolos escurrir sobre papel absorbente.

Para preparar la salsa rehogamos la cebolleta, el puerro y el ajo en un poco de aceite. Añadimos los pimientos y, al cabo de unos minutos, el pimentón dulce. Agregamos el vino blanco y lo dejamos evaporar unos minutos. Finalmente, añadimos la nata y removemos bien, dejando que se rehogue todo junto.

Una vez lista la salsa, cremosa y de un bonito color anaranjado, la pasamos por la batidora, colocamos los pimientos en una cazuela de barro o fuente de horno, los cubrimos con la salsa y los horneamos durante unos 10 minutos. Servir en la misma cazuela… Están muy ricos :)




miércoles, 29 de junio de 2011

Clafoutis de Cerezas (OV, SG)



Hace unas semanas, con la llegada de las cerezas, la blogosfera se inundó de clafoutis. Quizás estéis un poco saturad@s de clafoutis a estas alturas pero para mí era importante publicar esta receta, cosa que desde hace meses tenía pensado hacer cuando llegara la temporada de la cereza. ¿Por qué? Porque este clásico francés me encanta y no lo había vuelto a probar desde que la harina de trigo no forma parte de mi dieta. Era hora de retomarlo con ciertos cambios.

Una de las cosas que estoy viendo que me ocurren con el blog –y que me encanta- es que me ayuda a recordar y rescatar platos que solía hacer y que han ido quedando medio –sólo medio- sepultados en el olvido por la incorporación de otros nuevos, las prisas del día a día, los cambios de hábitos, incluso por los cambios de lugar de residencia, que aportan nuevos ingredientes y nuevos platos… En fin, la aventura de vivir. Eso me había ocurrido con el clafoutis, y revisando mis cuadernos de recetas hace tiempo me reencontré con él y decidí que me moría de ganas de volver a probarlo.

Este es el resultado…



INGREDIENTES: (para un molde bajo de 28 cm de diámetro)

-          500-600 gr de cerezas
-          4 huevos grandes
-          250 ml de leche de arroz y almendras (o sólo arroz)
-          130 gr de azúcar (yo he utilizado panela)
-          80 gr de harina de espelta blanca*
-          20 gr de almendra molida
-          45 gr de aceite de oliva (virgen extra)
-          1 pizca de sal
-          1 cucharadita colmada de azúcar vainillado (unos 8 gr)*
-          1 cucharada de kirsch (aguardiente de cerezas)

* El azúcar vainillado me gusta hacerlo en casa :) con azúcar mascobado o panela y una rama de vainilla en un bote hermético. Lo dejo unas semanas antes de usarlo para que coja sabor… está buenísimo, mucho mejor que el comprado que, además, quién sabe lo que lleva…

 * Supongo que quedará bien también con harina de arroz, lo cual lo haría apto para celíacos pero la verdad es que no he probado.



ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 180º, sólo calor inferior, ya que este clafoutis toma color enseguida por el tipo de azúcar que lleva.

Empezamos por preparar las cerezas. Bien lavadas, las cortamos por la mitad y deshuesamos. Las ponemos en un bol con unos 20 gr del azúcar y el kirsch para macerar un rato (cuanto más, más sabroso estará).

Por otro lado, empezamos con la masa. En un bol, batimos los huevos con el resto del azúcar y el azúcar vainillado hasta que blanqueen. Añadimos el aceite, la sal y la harina (previamente mezclada con la almendra) y mezclamos bien.

Añadimos la leche, poco a poco, batiendo, hasta conseguir una masa como de crepes no muy espesa.

Colocamos las cerezas con todo su jugo de maceración en el molde, engrasado y enharinado. Vertemos por encima la masa, con cuidado de no mover mucho las cerezas y horneamos durante unos 40 minutos, hasta que el centro esté firme y la superficie dorada.

Servir tibio o frío, espolvoreado con azúcar glas y decorado con unas cerezas.






Edito (17 de agosto 2011): 


Tenía ganas de probar a hacer esta misma receta con harina de arroz (integral y ecológico) en lugar de espelta y como me quedaban unas cerezas en la nevera, aproveché la ocasión. Utilicé un molde algo más pequeño (26 cm de diámetro) porque sólo tenía unos 400 gr de cerezas (pesadas con el hueso) pero el resto de ingredientes los utilicé en las mismas cantidades de esta receta. En lugar de espolvorear con azúcar glas para servir, a media cocción, cuando ya iba cuajando la superficie, espolvoreé un poco de azúcar integral de caña (panela) por encima. Finalmente, lo horneé a la misma temperatura durante unos 55 minutos (hice la prueba del palillo hasta que vi que salía limpio).


El resultado fue muy bueno y no apreciamos diferencia de sabor respecto a la versión de espelta. La textura quedó un poco diferente, yo diría que aún mejor, parecida a la de la quesada pasiega, quizás por haberla tenido en el horno algo más de tiempo, ya que lo dejé un ratito más después de apagarlo mientras preparaba otras cosas. Muy rico y ahora sí puedo decir con certeza que apto también para celíacos :)


Esta es la prueba del experimento:


sábado, 25 de junio de 2011

Crepes (o Frixuelos) de Nuez con Frutas del Bosque (OV)



hemc #55 - rollitosCon esta receta participo en el HEMC#55, en el que Sonia, del blog L’Exquisit propone como tema “Enrollados”, es decir, un plato de cualquier tipo que se pueda enrollar. Inmediatamente pensé en unos frixuelos de nuez rellenos de compota de frutas del bosque. “Frixuelo” es, como muchos sabréis ya, el nombre que damos en Asturias a las crepes.

Aunque habitualmente los hago de harina de espelta porque da como resultado una masa más compacta y manejable, he querido hacerlos con harina de arroz esta vez para que la receta os pueda servir a los celíacos sin que tengáis que andar haciendo cábalas con las sustituciones y con la duda de si saldrá bien o no. A nosotros nos gustan mucho, espero que a vosotros también :)


INGREDIENTES (Para unos 6 frixuelos de 18 cm de diámetro):

Para la masa de los frixuelos:


- 1 ½  cucharadas de azúcar integral (he utilizado mascobado, para dar más aroma)
- Una pizca de sal
- 75 gr de harina integral de arroz
- 25 gr de nuez molida*
- Canela en polvo, al gusto
- ¼ l leche de soja (u otra leche vegetal)
2 huevos pequeños
- ½ -1 cucharada de kirsch (aguardiente de cerezas –del Jerte ;) )
Aceite (de oliva virgen extra) para la sartén

Para el relleno:


- 250 gr de frutas del bosque frescas variadas (yo he utilizado moras, arándanos y frambuesas)
- 25 gr de azúcar integral (mascobado)
1 rama pequeña de canela
- 2 cucharadas de agua

* La nuez que se compra ya molida no suele venir garantizada sin gluten, es posible que tenga algún aditivo para conservarla en la bolsa y no estará tan fresca como la que viene con cáscara.  Por estas razones, yo opto siempre por esta última, que compro en bastante cantidad porque la utilizo con frecuencia para diversos platos y me gusta tenerla a  mano siempre. Para molerla, recurro al accesorio picador de la batidora –queda perfecta-, pero también se podría utilizar una picadora o la Thermomix. Lo importante es que al molerla no suelte su aceite, sino que quede seca.


ELABORACIÓN:

De la masa:

En un bol mezclar los ingredientes secos: la harina, la nuez, el azúcar, la sal y la canela.

En otro bol, batir los huevos con el batidor de varillas y añadir la leche y el kirsch, mezclando bien.

Mezclar bien el contenido de los dos boles hasta que resulte una masa líquida homogénea. Esta masa es diferente a la de los frixuelos estándar, no os asustéis. La nuez queda como flotando, no se mezcla del todo, y como la harina de arroz tampoco es de las que más cuerpo hace en las masas, el resultado en este punto del proceso puede parecer un poco raro. Es normal. Dejamos reposar la masa en la nevera un rato (una ½ hora o más, si se puede).

Mientras tanto, vamos preparando la compota de frutos del bosque:

Lavamos con cuidado las frutas y las ponemos en un cazo, al que añadimos el agua, el azúcar y la canela. Llevamos a ebullición a fuego lento y cocemos durante unos minutos, hasta que la fruta suelte su jugo y esté blandita, pero sin que se deshaga del todo.

En su punto, la apartamos del fuego y la colamos con el chino para separar la fruta del jugo (no apretamos la fruta con el mazo del chino, ya que no buscamos hacer mermelada, sino dejar las frutas semienteras). Reservar el jugo y la fruta por separado.

Para hacer los frixuelos, calentamos una sartén de unos 18-20 cm con unas gotas de aceite (el justo para que no se peguen). Cuando esté lista, vertemos un cucharón y medio o dos de masa en la sartén y la esparcimos bien para que el frixuelo quede igualado y lo más fino posible.

Tengo que deciros que esta masa es bastante más frágil que la típica de frixuelos, tanto por la harina de arroz como por la nuez, así que no vamos a poder hacerlos tan finos como quedarían con espelta o trigo y tenemos que poner especial cuidado a la hora de manejarlos en la sartén y darles la vuelta para que no se rompan. Lo mejor es esperar a que estén bien dorados por un lado antes de intentar darles la vuelta. Respecto al fuego que necesitamos, yo lo varío según lo que voy viendo que necesito, entre medio y bajo.

Vamos reservando los frixuelos que van saliendo en un plato hasta terminar.

Para montar el plato, ponemos cada frixuelo sobre una tabla de cocina, rellenamos con la compota de frutas, lo enrollamos y lo colocamos en el plato o fuente de servir. Espolvoreamos los frixuelos con azúcar glas, utilizamos el jugo de las frutas para decorar el plato junto con alguna fruta fresca que hemos reservado para este fin…

…Y ¡a disfrutar!


lunes, 20 de junio de 2011

Crujiente de Fresas y Arándanos (Crumble de Fresas y Arándanos) (VG, SG)


Con esta receta, que me encanta, participo en el evento culinario vegetariano-vegano Cocinamos sin Crueldad. En él, Nagore y Diego, del blog Qué hago con mi Cesta de Verduras nos invitan a elaborar platos con ingredientes locales y de temporada, sugiriéndonos que indiquemos cuál es nuestra zona. 

Pues bien, aunque este mes ando muy liada en el trabajo y no tengo apenas tiempo para el blog, me apetecía especialmente participar en el CSC#6, así que aunque ya cerca del límite, ¡por fin! he encontrado un momento para hacer una receta nueva y enviar mi propuesta.


Quería hacer un crujiente, como a mí me gusta llamar a los “crumbles”. Los adoro… El de manzana, el clásico, es uno de mis postres favoritos desde hace muuuuchos años. La receta que suelo hacer en casa la publiqué en los comienzos del blog y os recomiendo que probéis a hacerla (es ésta). Es sencillamente delicioso. No os dejéis guiar por las fotos, no le hacen justicia, fiaos de mi palabra y ya veréis cómo me dais la razón.

Hoy quería variar un poco la cobertura crujiente y también la fruta, ya que quería utilizar la que compré esta semana en el huerto ecológico local (los que me seguís ya sabéis que vivo en Asturias) de donde suelo consumir la fruta y verdura. En este caso, se trata de fresas y arándanos, ambos buenísimos.

Era la primera vez que hacía esta combinación (algo me decía que tenía que ser muy buena) y también la cobertura, que esta vez en lugar de harina lleva sólo almendra molida y varias especias. En lugar de azúcar he utilizado sirope de ágave, que no altera el índice glucémico (cuando tenga un poco de tiempo, pondré un enlace que hable de este endulzante); si no lo tenéis, podéis utilizar azúcar (mejor panela ;) ). El resultado es un crujiente delicioso, con un sabor intenso y no muy dulce. A mí me encanta así, pero ya sabéis, si sois muy golosos quizás prefiráis añadir un poco más de sirope o azúcar. Es cuestión de gustos. 


Ojalá se pudiera transmitir a través del blog el olor que flotaba en mi cocina y comedor después del postre… ¡Mmmmm!


INGREDIENTES: (para 4 personas)

-          335 gr de fresas
-          150 gr de arándanos

-          170 gr de almendra molida
-          100 ml de aceite de oliva (virgen extra)
-          85 gr de sirope de ágave
-          Aroma de vainilla (al gusto, pero queda muy bien si tiene un sabor intenso a vainilla)
-          Nuez moscada (recién rallada), al gusto
-          1 cucharadita de canela en polvo
-          Una pizca de sal (para realzar el sabor natural de las frutas)

ELABORACIÓN:

Precalentar el horno a 180º. Yo he utilizado calor inferior y superior y se me ha dorado un poquito de más. Os sugiero probar sólo con calor inferior o tapar la parte superior del molde con papel Albal cuando ya tenga color para que no se siga dorando.

Lavar bien las frutas. Quitar el tallo a las fresas y cortar longitudinalmente en lonchas. Cortar los arándanos por la mitad (para que suelten todo su jugo en el horno). Colocar las frutas, mezcladas, en la base de una bandeja de Pyrex. A mí me gusta utilizar un molde de cake para hacer los crumbles, ya que me encanta que tengan un poco de altura y se perciba bien el contraste entre la fruta horneada, blandita, jugosa y la corteza crujiente…

En un bol mezclar los ingredientes sólidos (almendra, sal, canela y nuez moscada).

Aparte, los líquidos (aceite, sirope y vainilla). Añadirlos a los sólidos y mezclar bien. La mezcla ha de quedar con textura irregular, pero nunca aceitosa. Lo mejor, al principio, es ir añadiendo el líquido poco a poco hasta conseguir el punto justo.

Esparcir esta mezcla por encima de las frutas sin aplastar (ha de seguir quedando irregular).  Hornear durante unos 45 minutos (dependerá del horno) o hasta que se vea que las frutas están hechas y han soltado sus jugos, que burbujean en el horno, y la corteza está doradita y crujiente. ¡Mmmmm!




La cobertura crujiente de este plato ha sido adaptada del blog http://www.elanaspantry.com/.